Banco de tierras como medio de sustento

¿Y si la solución estuviera bajo nuestros pies?

Como jóvenes deseamos emanciparnos y desarrollar nuestro proyecto vital. Abandonar el nido familiar y comenzar una ruta sostenible económicamente.

¿Pero sólo económicamente?

La agricultura ecológica o sostenible es un concepto que adquiere cada día más fuerza, no solo en el campo, sino también en ámbitos urbanos como un método de abastecimiento de alimentos de proximidad en nuestros barrios.

¿Por qué no convertimos esta oportunidad en una salida profesional a la situación precaria de miles de jóvenes actualmente?

Desde Joventut Precària apostamos por un banco de tierras destinado al cultivo y como medio de sustento para jóvenes en situación de necesidad.

No solo se piensa implantar este proyecto en zonas rurales, donde la tasa de desempleo es evidente y obliga a la migración a las ciudades, con la pérdida de población en zonas que acaban por envejecerse y perder oportunidades de desarrollo futuras. Las ciudades también pueden convertirse en epicentros de una verdadera revolución de producción y consumo de los alimentos más básicos.

¿Qué aspectos son necesarios?

– Cooperación con las instituciones

Evidentemente, este plan tiene que contar con un respaldo administrativo, no solo en la cesión de tierras, creación de cursos de formación, reparto equitativo de tierras, ajuste de precios para un comercio justo, facilitar los trámites y la creación de cooperativas de pequeños agricultores, etc.

La ayuda en el pago de impuestos, declaración de renta, seguros, suministro del agua son aspectos a tener en cuenta también.

– Reaprender a nutrirnos de la tierra

Somos una generación que surge de un oasis tecnológico y logístico. Hemos de aprender a regresar a la tierra y saber cómo hacerla productiva.

Las técnicas que permitan cultivar la tierra, productos de origen local, de temporada, que conserven la biodiversidad, etc.

Ya existen grupos como CERAI o SEAE con una larga trayectoria recorrida, aprender de ellos o recibir su asesoramiento puede ser otra de las ramas fundamentales de este proyecto.

– La gestión del agua

La juventud que quiere acceder por primera vez a la agricultura, sin venir de familias de agricultores, se encuentra con un problema importantes.

El regadío en Valencia y especialmente en zonas como la Huerta de Valencia se hace por mecanismos cerrados y poco transparentes, que aunque son patrimonio de nuestra cultura y debemos preservarlos (Como el Tribunal de las Aguas) hacen muy difícil el acceso a personas no implicadas en el mundo de la agricultura.

Debemos enseñar a los más jóvenes los mecanismos existentes (turnos de regadío, cuotas de agua …) porque sería ridículo intentar cambiar un sistema que funciona para la gran mayoría de agricultores actuales.

– Regresar a la tienda de barrio

Debemos fomentar el contacto entre el productor y el consumidor local, que busca un producto de calidad, proximidad y ecológico.

Reduciendo los intermediarios, organizando los consumidores en grupos de consumo podemos conseguir que, sin aumentar los precios para el consumidores, los beneficios para el agricultor aumentan considerablemente.

Crear convenios de colaboración con los centros municipales, como escuelas, institutos y centros de la tercera edad para abastecer el comedores avanzando desde el ámbito municipal en la soberanía alimentaria.

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